El destino de la física improvisa

Cansados estamos de escuchar, de unos, que el destino es el que uno elige y se fragua y, de otros, que está escrito o que depende en exclusiva de la divina providencia. Uno es libre de creer lo que quiera, de así vivirlo y sentirlo, viviendo en armonía con ello. Yo, sin embargo, me van a permitir que no esté de acuerdo con ninguna de las tres. En su versión completa. En realidad el destino es mucho más complejo y una mezcla de estas teorías y muchas otras que también tienen cabida.

El destino es el que uno se hace, claro que sí, pero en base a lo que cree que este es y de dónde proviene. Nuestras creencias marcan nuestro destino. Qué creamos sobre qué es el destino es lo que nos empujará a actuar de determinada manera. Eso sí, aceptando que parte de nuestro de destino se escapa de nuestras manos y mente, habremos de aceptar cuando algo salga como no esperamos o llegue sin avisar qué tuvimos que ver en su momento con nuestros actos, de alguna u otra manera. No se trata de culparse sino de aceptar que, como seres humanos vivos que somos, actuamos y por ello acertamos o erramos. Acierto o error.

Soy de las que profundamente piensa que fuera de este mundo, de este planeta, hay algo más, mucho más. Hay materia, hay planetas y sin ninguna duda hay vida, de una manera que quizá nuestra mente no esté preparada a imaginar o asimilar. Pensar que en un universo infinito estamos solos es como concluir que en un supermercado en pleno centro de la ciudad estamos solos, por mucho que los estantes nos dejen ver al otro lado o a la veintena de pasillos que hay además. No me gusta el relativismo pues, sencillamente, el todo no es la suma de las partes, hay algo más, como por ejemplo el cemento o pegamento que pega esas partes o una fuerza gravitatoria que las mantiene unidas. Es más, ¿cómo se encontraron dichas partes y se unieron para no separarse?

Alguien/algo tuvo que iniciar todo este conjunto de materia, planetas, satélites y vidas de los que les hablo, ¿el Big Bang? Vale, pero, ¿quién/qué hizo que la explosión se produjera?¿Solo tenemos como opción el azar? No, al menos en mi modo de pensar. Y ese algo/alguien sigue ahí, viendo el tiempo (relativo) pasar, toqueteando cuando algo no le parece o viene en gana y mirando su reloj de vez en cuando para decidir, cuando considere, que cierra el chiringuito. Un Big Bang a la inversa o semejante.

Es por tanto que, acorde a lo que expongo, asumo mis errores y mi imperfección. Asumo decisiones y actos erróneos pero también decisiones acertadas. También que hay cosas que no controlo, que llegan de repente, cambian la vida de una y hacen temer por todo. Y esas cosas yo no las he elegido, vienen, mandadas o por ese alguien/algo, por separación de las partes que deben estar unidas o simplemente, por azar y estadística. Vengan como vengan, lo mejor es afrontarlas, intentar manejarlas en la manera en que estén en las manos de una y rezar a ese alguien/algo para que todo vaya bien. Me lo puedo tomar como un castigo, entonces me preguntaré, ¿y aquéllas personas que jamás reciben uno?¿Están por encima de cualquier gracia divina?

No soy perfecta, nunca lo pensé. Así que el mundo y la vida tampoco lo es y sea cual sea el desenlace, solo le echaré en una cuarta parte (o menos) la culpa al destino. Pues no está solo en la feria de factores.

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