Gorros de vida

Quién está a salvo de que, mañana mismo, le comuniquen que las células de su cuerpo, no se sabe cómo ni porqué, han decidido mutar a malignas para con nosotros con la intención de consumirnos. Quién le dice a usted, estimado lector, que no las tiene ya y no lo sabe. Quién le dice que su hija, hijo, mujer, marido o nieto no las posee o las va a poseer. En definitiva, quién sabe si ya tiene o va a padecer en un momento de su vida cáncer, la enfermedad del siglo XXI de la que nada se sabe y cuyas mejoras avanzan muy lentamente. Bueno, rectifico, menos de lo que se debiera teniendo en cuenta los medios tecnológicos y científicos con los que contamos hoy en día, en mi modesta opinión. Muchas son las posibles razones: económicas, empresariales o sociales. Pero para el caso, pensemos, ¿no han tenido familiar cercano, amigo u oídas de conocidos con cáncer?¿Y lo que su vida significa desde que se es consciente de la enfermedad hasta que se supera (o por desgracia, no, pero quiero ser pesimista)?

Por un lado está el enfermo en sí, el que sufre la barbarie de la enfermedad, el que lucha cada día, el que sufre el dolor tanto de la enfermedad como del tratamiento. Seguidamente, los familiares, que con gran impotencia, ven como su hermano/hijo/padre sufre, sufre con voracidad, sufre necesitando tener esperanza que solo los que les rodean y su fuerza interior pueden generarle. Finalmente están los amigos, los de verdad, que sufren algo más lejos pero con preocupación igualmente el estado de su amigo. Estos últimos, los amigos, por una objetividad mayor debido a una mayor lejanía, son quizá los más tendentes a pensar que algún día les puede tocar a ellos. Yo personalmente, al empatizar con enfermos de cáncer, he podido por un instante imaginarme en su situación. Pero solo un instante, no he sido capaz de más, la dureza de la situación no acompaña. Pero sí, un día puedo ser yo, me puede tocar a mí, y entonces seguramente valoraré todas esas cosas de la vida que antes me parecían insulsas o veré como absurdos esos «problemas» que me tenían sumida en bajones y tristeza injustificables.

¿Qué es lo mejor, lo más bonito, lo insuperable de todo esto? La solidaridad de las personas. Más cercanas o menos cercanas, pero solidarias. Aún viendo todos los días barbaries en los telediarios, el ser humano es solidario, España uno de los países a nivel mundial pionero en solidaridad. Y los murcianos, pues ya sabemos como somos, donde comen dos comen diez.

Curiosa la estampa de un grupo numeroso de señoras en bañador, concretamente en la playa de Lo Pagán (Murcia), aparentemente paseando su hermosura (sí señor, su hermosura) con un 11935700_10153543595760281_1429725805_ogorro rosa como factor común. Es decir, estar cómodamente sentados bajo nuestra sombrilla y vislumbrar un grupo de hermosas señoras ataviadas con un sombrero de color rosa (muy estiloso, por cierto) invadiendo toda la playa del color del amor, de la alegría, de la luz, de la esperanza (aún no siendo verde). Les explico: no está en su ánimo conjuntarse para dar paseos por la playa al son de risas y chascarrillos, no. Son madres, hermanas, hijas, abuelas y un largo etcétera de enfermos de cáncer que luchan por superar la enfermedad.

Pertenecen a la Asociación Española Contra el Cáncer (A.E.C.C.) sita en Archena (Murcia). Gracias a la amabilidad de una empresa archenera, Maquinaria conservera TOMÁS GUILLÉN. S.L. que ha comprado para la asociación estos gorros, mochilas, bolsas y otros enseres, estas señoras, con la sonrisa por bandera, recaudan fondos para la mencionada asociación en la que, entre otras cosas, los enfermos de cáncer de Archena reciben atención psicológica, guía para saber qué hacer en determinados casos y en definitiva, un lugar donde ir y no le pregunten qué padece, sino que le inviten a sentarse, tomar algo y charlar, bien con otros enfermos igual que ellos con los que intercambian experiencias y posibles «trucos», bien con voluntarios que consideran que su tiempo bien vale para otras personas que lo necesitan y mucho.

Así pues, mi intención hoy no es otra a que se animen a colaborar con la Asociación Española Contra el Cáncer sita de Archena ya sea en forma de sombrero molón, mochila para cuando una va de sport o una bolsa para hacer la compra. Y muchas cosas más. Serán 2 euros de esperanza, de solidaridad, de empatía y de contribución para con personas que sufren cáncer hoy, pero que mañana pueden ser las que vayan con su gorro por las playas de Lo Pagán recaudando para la asociación a la que ahora pertenece. Así pues busquen a la «patrulla de hermosura rosácea» pues, además de recibir una gran sonrisa y cariño totalmente gratis, podrán contribuir a que muchos tengan una calidad de vida mejor. Hoy por ti, mañana por mí o por tu hijo/nuera/padre/hermano/nieto o mejor amigo. Viva la hermosura rosa.

11937909_10153541246355281_552096478_n

image_pdfimage_print

Deja un comentario