La claridad de la Física

 

 

 

 

A Raúl.

Sopla el viento del levante. Recio levante. No hace calor, no hay boria, apenas unas nubes que se van disipando de medias en medias horas.

Segunda quincena de agosto. La sombra de la fachada no tiene la misma longitud que ayer. Ni que anteayer. Ni que hace dos meses, claro está. Pues la Tierra gira y la sombra mínima se da en el hemisferio norte con el solsticio de verano, a partir del cual la sombra va alargándose. Esto es una observación universal.

A pesar de toda la profundidad del paisaje que en este momento tengo delante, y que es el mar, veo el horizonte. Y cada vez con más claridad. Y si, además, septiembre no se presenta en demasía caluroso, la claridad que se percibirá es ciertamente asombrosa. La sombra, como decíamos, se alarga, luego la Tierra gira. La Tierra gira, ergo el tiempo, pasa. Y con el paso de este tiempo aumenta la claridad del horizonte.

Esto es, en principio, pura Física. En principio, digo, porque en realidad el transcurrir de la vida de uno (problemas, pérdidas personales, desamores, bancarrotas y un largo etcétera) con el paso del tiempo trae la claridad (por desgracia no hay fórmula con la que podamos calcular la cantidad de tiempo necesaria). Y esta claridad de la que hablo tiene, a mi entender, una vertiente doble.

La primera de ellas es esa claridad que nos permite ir hilando acontecimientos que, de manera aislada en un momento dado, no nos aportaron ninguna explicación. Y en en el momento menos esperado, nos atrapa esta claridad, cuando ya habíamos dejado de buscarla.

La segunda vertiente es la solución que le podemos dar a aquello que nos traía de cabeza o bien el descubrimiento de lo que realmente queremos, de lo que necesitamos, aquello que aportará el valor que sentimos que nuestra vida necesita.

Así pues, la claridad es fruto de la Física. Esa Física que en el instituto era tan árida de estudiar (no para todos, claro, pero sí para aquellos que veían con claridad su futuro en las letras…). Todos planificamos recorridos, manejando distancias y tiempos. Somos seres sujetos a la gravitación o manejamos objetos que se nos caen de las manos y sufren la caída libre…

Vivir es cuestión de Física. Estamos llenos, además, de energía, que también la Física recoge y estudia.

De una y otra manera, y en definitiva, la claridad como perspectiva de la vida es cuestión del paso del tiempo y unida, como no, a la observación y meditación de los acontecimientos que cada día vivimos.

Así que sea lo que sea que, querido amigo, te preocupe, no temas. Porque la Tierra gira, el tiempo pasa y con ello, llega la claridad. La correcta y positiva gestión que tú hagas  de ese fin o cambio que te llegó te conducirá con toda seguridad a ella (más o menos pronta…). Pero llegará, te lo aseguro. No lo dudes.

Es matemático. Pues es la claridad de la Física.

 

 

image_pdfimage_print

Deja un comentario