Murciano homenaje a Federico García Lorca


El mito de Federico

Menuda tarde la de aquel día. Bueno, creo que mejor dicho, menuda gran tarde de las tantas que ya hemos pasado y otras muchas que nos quedan. Entorno a la figura de Federico García Lorca (1898-1936) y el 80 aniversario de su muerte, la asociación cultural murciana «Hay un tigre detrás de ti» llevó a cabo una velada cargada de poesía, música, flamenco, pero sobre todo, de mucho sentimiento y emociones variopintas, todo ello a modo de homenaje.

La sede de Cajamar sita en la Plaza del Romea de Murcia fue durante unas horas el epicentro del arte en muchísimas de sus representaciones, yo diría que casi en todas; es posible que la pintura fuese la única que no tuviese presencia y, ojo, no os lo puedo asegurar pues fue tanta la información y la actividad que la memoria de esta humilde escritora no dio para más. Disculpen.

Tras la presentación del acto organizado por Francisco Hernández y Leticia Varó (con el apoyo y la presencia del presidente de la asociación, Victorio Melgarejo) se deleitó a los presentes con una breve representación flamenca por parte de las alumnas de la profesora Erika Ferrer, de la academia de baile «Al Óleo» (ven, ya sabía yo que la pintura, de alguna manera, había estado presente…).

Ese taconeo resonador en el suelo; faldas azules cielo que dejaban una larga estela y, además, con la complicidad de ese abanico español que tiene tras de sí todo un campo de significados y signos dignos de estudio por la Semiología, arrancaron los primeros aplausos que, desde luego, estarían presentes en todo el acto, pero que sin duda fueron un buen preludio del éxito de la convocatoria.

Tras tan magna actuación, y con el taconeo aún en las piernas de muchos de los presentes, se dio paso a una conferencia que, todo hay que decirlo, no se hizo pesada por dos razones; su moderador, el periodista cultural murciano Pedro Soler que, con elegante disciplina, otorgó un tiempo medido a cada uno de los ponentes. No obstante, el plantel que se encontraba ayer dispuesto en la mesa de conferencias bien hubiese dado para una convención de varios días con visita a la misma Granada incluida; no obstante, aquí tenemos la segunda razón: su profesionalidad a la hora de adaptar sus ponencias al tiempo estipulado por el moderador y, al igual, que ello no supusiese pérdida alguna de su calidad.

Comenzó la ronda Fuensanta López, actriz y coach. Supo poner en relevancia y con rigor (documentación, testimonios, bibliografía y fotografías -principalmente-) la relación de Lorca con las mujeres. De todos es sabido (a lo mejor, no) que fue un hombre muy influenciado por ellas, principalmente por su madre, Vicenta Lorca, hasta tal punto que supo ponerse en el lugar de éstas a través de una gran observación y profundo interés por la figura de la mujer en la época que le tocó vivir. Un adelantado a su tiempo, sin duda, pues como dijo ayer la ponente, tanto en Bodas de Sangre como en La Casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca nos traslada (inundándonos en ellos) a los sentimientos y a los sufrimientos de la mujer de la época. Con el aliciente, además, de experiencias vividas como mero observador o personaje protagonista, lo que le da a la obra de Lorca un toque realista conocedor del sentimiento femenino realmente magnánimo. Estoy segura de que Fuensanta se habría dejado la presentación a medio  para levantarse e interpretar algunos de los personajes femeninos de estas obras; pero lo que decía antes: profesionalidad de ceñirse a lo convenido sin dejar de transmitir su pasión por la obra de Lorca, tanto a nivel ponente como de actriz.

 

Seguidamente, Antonio Saura, director y productor teatralnos desveló algunos de los secretos de la puesta en escena de la obra de Lorca sobre el escenario de un teatro, fruto de su experiencia y, sin duda, de su pasión por el autor. Cabe aquí destacar la falsa creencia que muchos tienen de que los productores teatrales no conocen lo que producen, quizá por el prisma empresarial presente en la mayoría de los productores, pero  no en  todos. Y, desde luego, no es ni de lejos el caso de Saura.

Tras él, Antonio Molina, actor y profesor, puso sobre la mesa un tema tabú para unos; picajoso o incómodo para otros (parece mentira, a las alturas en las que nos encontramos): la homosexualidad en  Federico García Lorca. Para ello, utilizó a mi opinión una brillante técnica: interpretar leyendo lo que parece que le ocurrió al propio actor cuando interpretó a Lorca en Fuente Vaqueros (Granada), localidad natal del poeta;  eso sí, interpretación engalanada  con un halo de magia y sentimiento hondo que llevó al mismo actor a terminar su intervención cantando jondo, emocionado, visualizando Fuente Vaquero y un escenario, sin nada más y acompañado de sus emociones, puras. Los aplausos emocionados de los asistentes pusieron la guinda a dicha actuación. Porque lo de Molina no fue una intervención, fue una actuación. Y toda actuación lleva acarreada el aplauso fervoroso del público.

No podía faltar, entonces, Santiago Delgado, académico y escritor, puntualizando dos hechos que debemos explotar los murcianos hasta la extenuación: Lorca no se apellida así por casualidad, no. Los abuelos de la madre de Federico García Lorca fueron naturales de Totana, localidad cercana a la ciudad de Lorca (Murcia). Pues se ha sabido no hace mucho que el poeta proviene de un linaje de judíos conversos que fueron bautizados allá por el siglo XV y convertidos al cristianismo con el apellido de la localidad en la que habitaban. Así que, oigan ustedes, sangre murciana por las venas de Federico García Lorca. No solo granadina, ojo.

Además, curiosa anécdota la que nos relató Santiago Delgado:  la de que fuera en Murcia, frente a La Merced, en una balconada y en una sobremesa con café y dulces donde el por aquel entonces principiante, de Orihuela, Miguel Hernández, y el ya poeta Federico García Lorca, se conociesen. Dice Delgado que su relación nunca fue buena. Y qué más da. Ambos nos dejaron un legado que va más allá de sus vaivenes en vida. Cosa que le agradeceremos a ambos siempre. Santiago Delgado, siempre poniendo su nota murciana.

 

¿Quién, si no, podía terminar el turno de intervenciones?  El poeta Soren Peñalver  (que, increíblemente, se adaptó al tiempo que se le impuso – el saber de estar de Soren ya lo quisiera yo para mí: no hay alfombra o capa que lo albergue-), que se trasladó a los asistentes a la ciudad de Nueva York, relatando su propia experiencia sentida y vivida en la ciudad que dicen nunca duerme y entorno a la figura de García Lorca cuando este mismo se trasladó  un tiempo allí, dejando huella.

 

 

Tras las intervenciones y un brevísimo turno de preguntas, llegó el momento de la actuación del compositor y músico (ayer acompañado por su guitarra y su armónica) Rubén Reina. El tema elegido por el autor no podía ser otro que «Los Cuatro Muleros». Con versión personal de la canción popular consiguió que el público tararease junto a él, en una mezcla de poesía musicalizada  que, la verdad, creo que no tengo palabras para describir. Sí sé lo que sentí al escucharlo, y fue una explosión de emociones alegres con una sensación muy pura de que todos tenemos en común no solo la música, sino la poesía hecha música de Federico García Lorca, y por tanto, que todos llevamos un trozo del poeta en nuestra memoria colectiva y me atrevería decir que, además, en nuestros corazones.

Finalmente, Canna Brevis, un grupo de lectura dramatizada de textos puso el broche final con la interpretación del «Romance Sonámbulo» del poeta homenajeado: «Verde, que te quiero verde…». Verde, el color de la esperanza, del campo, del mar en ocasiones, de los ojos de muchas mujeres, y en definitiva, el color de la vida cuando se vive con intensidad, como hiciese el poeta hasta el momento de su asesinato. Y como vivimos ayer tarde-noche el acto organizado por la asociación «Hay un tigre detrás de ti». Con esperanza, verde esperanza. Infinita verde esperanza con toques aún más verdes de emoción.

Sin lugar a duda, un rato mágico y de culto, que una vez más en la ciudad de Murcia la susodicha asociación ha sabido organizar y llevar a cabo con el éxito bajo el brazo y reconocido.

 

(Todas las fotos son de Francisco Hernández, miembro de la asociación y organizador: Gracias)

 




                                                                 ANA SOTO. MURCIA.

 

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