Ruge la mar

 

La mar ruge, tiene motivos para hacerlo. La miro y arrecia, ¿quién soy yo para poder plantarle cara?

Grita auxilio, grita furia, grita… ¡Grita!
Acaso no tiene derecho como todos a hacerlo cuando está sufriendo y no es capaz de sosegarse.

Al menos, hoy, sus aguas revueltas están vacías de bañistas, motoras y en definitiva personas que desde hace mucho no la respetan. Que ruja, que no me molesta, pues si no lo hiciera no sería la mar. Nunca ha sido mansa… Y nunca lo será.

Ruge, amiga mía, que yo te escucho. Que sé que lo necesitas. Que sé que ruges por mucho y por muchos. Y, además, más pronto que tarde, te calmarás.

Los Nietos (Cartagena -Murcia-), 31 de julio de 2019.

Foto: Ana Soto