vuelve, ¡la vida!

Sin esperarlo, volvió a hacerse de la tiniebla, la claridad.
Mis ojos pegados apenas atendían a entreabrirse.
Azul, como el mar y el cielo, todo lo que me rodea es azul.

Tan solo con su olor he sabido que se encontraba allí.
Un susurro, mi nombre, pude; entonces abrirlos de par en par.

Con solo una palabra me has hecho recobrar los sentidos, y con ellos, la vida.

Suena tu música angelical. El sol brilla, el agua corre y hay vida,
¡hay vida!

Como pompas de jabón, como gotas de limón, la vida vuelve a la vida. Se hace la calma y vuelve la belleza natural de todo aquello que nos rodea.

Has sido tú, otra vez. Todo lo que bajo tu influjo comienza florece como la hiedra al infinito y los jazmines, los de esa tierra mía, lucen señoriales señalando que estamos de fiesta, se ha hecho la vida.

Flor mustia, ¡mira hacia el sol! Tu oportunidad es la de quienes no pierden la esperanza hasta en el peor de los momentos.

He aquí y ahora, sin esperarlo, mi jardín de la felicidad.

¡FELICIDAD!

 

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