Analizando a Jodorowsky

Hace ya algún tiempo que, por una recomendación no casual, sigo de tiempo en tiempo a Alejandro Jodorowsky (Chile, 1929). He hojeado algunos de sus libros, entre ellos sus Fábulas Pánicas (Grijalbo, 2007), una mezcla de fábula y cómic publicadas desde 1967 al 1973 en El Heraldo de México. Posiblemente, de entre ese tono surrealista adornado con toques de lo cotidiano, algo conseguí entender. O no. Pero desde luego es un personaje que no deja indiferente a nadie no solo por su trayectoria como escritor, artista, actor, director y un sin fin de facetas que el término ARTISTA puede desentrañar, sino por lo insólito, en ocasiones, de su manera de proceder. Lo último que recuerdo haber visto es un vídeo promocional de su nueva película en que habla al espectador completamente desnudo, del todo. Entiendo que es una desnudez espiritual-concepto la que intenta transmitir al espectador con su actitud  pero finalmente todos, absolutamente todos, nos vamos con los ojos a mirar lo prohibido, lo portadapanicasobsceno y lo morboso, haciendo poco caso o ninguno de lo que el autor narra. Si es lo que pretende, enhorabuena. Pero como manera de llamar la atención para una película, mala estrategia, desde este humilde entender. Y algo engreído, quizá, pues el artista, autor de cualquier tipo de arte, no puede enseñarlo todo, hasta su cuerpo desnudo, dejando todo descubierto a su público, sin ya ningún tipo de misterio o secreto.

El reconocimiento mundial de Jodorowsky es deber de mención pues si su surrealismo «Pánico» o su desnudo «promocional» son parte de su trabajo más controvertido, como líder espiritual en todos los países de habla hispana tiene su renombre logrado (y no sólo hispano sino también francés, pues tiene la doble nacionalidad y lleva muchos años viviendo en París). Jodorosky es a lo que Coelho pero con un público de un nivel cultural mayor pues dichas fábulas, cómics y posterior frases molonas para el día a día solo caben en un nivel cultural tirando a alto donde la física, la metafísica y un sin fin de otras Ciencias entran en juego. Pero al final son frases que arrastran con ellas a quienes, observadores necesarios, arrastran consigo sentimientos y también sufrimientos. No seré yo la que ponga en duda que esto ayuda día a día a mucha gente; también soy de las que piensa que son los actos y no las palabras las que cambian la fortuna de cada uno de nosotros. Y que estas frases, apoyadas en el sufrimiento de muchos y en lo seguidores fanáticos de tantos años llevan a Jodorowsky a vender como rosquillas lo que quiere, simplemente con inventar una buena frase. Desde luego apuesto por la libertad, que cada uno se consuele como quiera pero a mi no me gustan ni los Paulo Coelhos ni los Jodorowsky. Básicamente porque las frases de estos señores son evidencias puestas con una serie de palabras en consonancia y buen orden y porque, además, nadie tiene la verdad absoluta de la vida.

En Twitter gran movimiento genera Jodorosky (al igual que Coelho, fíjense) y la verdad, le sigo. Ya no tanto a él como a ese fenómeno que genera (hablamos de 1,1 millones de seguidores) en las personas que continuamente le retuitean, en busca de algo que me me gustaría concretizar pero que no logro. Pues son muchas emociones, sentimientos y actitudes, seguramente, lo que busco. Qué gran caso de estudio saber qué busca alguien que a Jodorowsky retuitea.

Esta tarde me encontraba la siguiente frase:

«Sé miedoso pero no cobarde, digno pero  no orgulloso, talentoso pero no vanidoso, santo pero no tonto»

@jodorowsky

¿Qué quiere que sea, señor Jodorowsky, perfecta?¿Lo es usted por eso se cree con la altura moral de decirme como alcanzarlo?

Soy yo, señor Jodorowsky, imperfecta y mejorable. Pero yo. Y tiene usted razón, enséñeme paso a paso como se consigue. Empezamos ya, si quiere. Estoy lista.

fabula pánica

 

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