Homo informaticus

 

 

 

«Ingeniería:

1.Conjunto de conocimientos orientados a la invención y utilización de técnicas para el aprovechamiento de los recursos naturales o para la actividad industrial».

2.Actividad profesional del ingeniero.»

 

Hoy les invito a jugar a imaginar. Solo tienen que leer lo que a continuación relato y de inmediato imaginar la situación. Anímense. Yo les llevaré, solo tienen que leer e imaginar. Ni piensen. Si eso, luego piensan qué les ha parecido. Pero ya verán qué divertido y didáctico. Empecemos.

Están soñando con que mañana, domingo, se van de barbacoa a la casa de campo de su primo/cuñado/hermana/abuela. El agua de la piscina está fresquita pero sin dar frío, la cerveza se la sirve su primo/cuñado/hermana/abuela a borde de piscina. Se huele ya la carne. Unas patatas fritas con olivas acompañan al refrigerio. «¡Choricillos!» alguien grita. Se dispone a salir refrescante de la piscina, envolverse en su suave toalla, que el viento acaricie su….. De repente abre los ojos. Está en su dormitorio y se ha hecho de día. Echa mano al móvil. Se ha quedado «colgado». No puede ni mirar la hora. De repente, se acuerda de que una vez guardó su reloj de pulsera en el cajón de la mesilla. Acude a él. ¡Las diez de la mañana! Y es lunes. Hace una hora tendría que estar en el trabajo pero la aplicación de despertador que le instaló a su smartphone no ha funcionado, también se ha colgado, y no le ha despertado con el habitual Chiki Chiki de El Chikilicuatre que tanto le gusta.

Salta de la cama. Se pone la ropa de ayer domingo tras la barbacoa en casa  de su primo/cuñado/hermana/abuela. Ni desayuna. Coge las llaves, la puerta y se va. El ascensor, que es nuevo nuevísimo, lleva un ordenador integrado con canal noticias y wifi de la comunidad. Además, los botones son virtuales. Y no funciona. Sale la pantalla de Windows «colgada» y por mucho que usted pulse, aquello no arranca. Así que enfila escalera abajo ocho estupendos pisos.

Llega al garaje, mete la llave al contacto. El coche no arranca. Todos son electrónicos hoy en día, y el sistema se ha pifiado. Solo le sale un mensaje que dice «llame a su servicio técnico». Pero su móvil además de haberse quedado colgado por el sistema operativo que lleva, no coge red. Está incomunicado.

Sale a la calle y acude a su cajero más cercano para sacar dinero y coger un taxi. Mete la tarjeta y de repente, el cajero con todo su salero le escupe la tarjeta a la vez que le dice que los servidores del banco se encuentran caídos así que no puede disponer de su dinero. Son ya las once menos cuarto. Y va en pantalones cortos, camiseta de la selección española y chancletas.

Echa a correr. Así seguro que llega. Decide quitarse las chancletas e ir descalzo/a, irá más rápido. De repente, se percata de que los semáforos, que se manejan por sistema informático, no funcionan. El tráfico es un caos y apenas cuatro policías locales intentan poner un poco de orden. Sortea coches, peatones, a su primo/cuñado/hermana/abuela bajándose de un autobús desesperados/as e incluso el agua de los aspersores del parque de la siguiente manzana que, programados por ordenador para su puesta en marcha, se han quedado en modo «on» y no se apagan. Y por fin, mojado, sudado,  estilo barbacoa y cansado, llega a la oficina.

Sube los diez pisos que corresponden, usted siempre ha presumido de que desde su oficina tiene unas vistas preciosas de la ciudad. Ahora, por cada escalón que sube maldice la oficina, la ciudad, las vistas y la madre que parió a su jefe, al que se le ocurrió situarse en el piso décimo. Con lo fácil que es trabajar en un bajo.

Entra en la oficina. Todos corren de un lado a otro. Algunos ordenadores no arrancan, los que lo hacen no pueden acceder al sistema de trabajo de la empresa, no hay internet y, como la telefonía va por IP, no tienen ni línea telefónica ni de fax. Eso sí, es el único que va con camisa de la selección, pantalón corto y chancletas. Ah, no, que va usted descalzo.

Podría seguir y seguir. Y creo que usted acabaría, si no muriendo, muy cerca. ¿Por qué? Muy fácil. Porque hoy día todo está informatizado y programado. De hecho, ya hay casas «inteligentes» que se manejan con un mando. Y desde luego hacen la vida más cómoda, segura y fácil. Pero, ¿quién está detrás de ese confort y facilidad? ¿Por qué raramente se nos «cuelga» uno de los muchos sistemas que manejamos? Y si aún hay mucho que hacer respecto a los problemas que se pueden producir, ¿por qué no se solventa dicha situación? La respuesta es muy sencilla.

Todos tenemos un primo/cuñado/hermano-a/ (puede ser que abuela, pero lo veo algo más difícil) que es «espabilao» y nos arregla el ordenador cuando se nos cuelga o el móvil. Hace unos vídeos súper chulis de las barbacoas y utiliza el Photoshop como nadie. Pero hasta ahí. El problema es que cuando nos arregla algo, como agradecimiento le decimos «¡eres un genio, podrías dedicarte a esto! y el otro/a, va y se dedica a eso. Con lo que ha aprendido de aquí y de allá de los tutoriales de YouTube, del curso CCC que hizo por correspondencia y de lo que comenta con los amigos/as. Pues bien, les voy a pedir ahora sí que sí que reflexionen después de la experiencia divertida y didáctica que han vivido conmigo y les pregunto, si todo sistema informático presente en nuestras vidas fuera manejado por esos «espabilaos» (que no sin mérito, oigan), ¿se daría la situación que ha vivido? ¿Pediríamos (exigiríamos como derecho hasta constitucional) profesionales de la informática para un mejor servicio, calidad y seguridad? Yo creo que sí. Y creo que ustedes piensan lo mismo.

En los años ochenta, y tras el incipiente uso cada vez más masivo de los ordenadores por parte de los usuarios y empresas, nacía una nueva rama de Ingeniería: la Ingeniería Informática. Gracias a ello, se profesionalizaba una profesión en auge que necesitaba de personas cualificadas para el manejo de todo lo que vendría después. Los primeros ingenieros informáticos fueron matemáticos y químicos, principalmente. Pero pronto se instaurarían en las universidades de todo el mundo y, algo después (siempre vamos a la cola) en España los títulos de Ingeniero Técnico en Informática e Ingeniero en Informática. El Ingeniero Técnico con una especialidad concreta, y por lo tanto, cualificado universitariamente para una parcela concreta de la Ingeniería Informática. El Ingeniero Informático, generalista, estaría cualificado para el diseño, planificación e implantación de grandes proyectos informáticos. ¿Por qué una Ingeniería? Vuelvan a la definición que más arriba nos aporta la RAE: un conjunto de conocimientos orientados para la invención y utilización de técnicas para el aprovechamiento de los recursos naturales o para la actividad industrial: producción en masa, sistemas de guiado de tractores por GPS, bases de datos para empresas  de coches, de frutas, de aviones, administración y un largo etcétera. Pero que muy largo. Pero sobre todo, el uso individual de la informática por parte del usuario que haría su vida más cómoda, sencilla y confortable. Aplicaciones para todo tipo de cosas, incluso para personas con dependencia, administración de insulina, instrumental hospitalario… Y las bases de datos, esas grandes aliadas de todos y todas, usuarios y empresas, que permitieron y permiten ordenar información, muchísima información, con el fin de almacenarla y luego poder buscar y navegar en ella para utilizarla.

Si bien es cierto que nacieron también sus respectivos colegios profesionales, la actividad de estos se podría calificar de mediocre. La alta demanda de Ingenieros Informáticos en el mercado hizo que tuviesen una ratio de ocupación muy alta y apenas reivindicaciones. Pero claro, había trabajo para todos, ingenieros e intrusos. Y los colectivos parecían (digo parecían a la vista de que sus reivindicaciones más duras han llegado cuando la situación es verdaderamente urgente) estar de acuerdo. Eso siempre se tradujo en un salario bajo pese a tener el nivel de Ingenieros/as. Pero se trabajaba.

Pero todo lo que sube, al final, cae. Y esa época «dorada» de los ingenieros informáticos se acabó: en la práctica, pues con la crisis, las empresas terminaban contratando al más barato, el intruso, que luego hacía una chapuza y era sustituido por el ingeniero informático, que cobraba los mismos cuatro duros que el intruso, y en la ley.

Y como no, ¡oh, Bolonia, ese Tratado  de cuatro páginas en las que la cuarta solo son firmas y no se dice nada!, llegó cortando cabezas, de muchos colectivos, como los ingenieros industriales o los abogados. Pero con los que se ha cebado y con ganas es con los ingenieros informáticos. Básicamente lo que ha pasado es que la Ingeniería Informática pasa a llamarse Grado en Ingeniería Informática pero la ley dice que no son ingenieros.  Lo que me llama la atención es que dejan la palabra «ingeniería» en el título. Pero claro, no podían quitarla, pues vende más Ingeniería Informática que Informática a secas. Menuda cara dura por parte de legisladores de turno, pero  que menuda jeta. Eso es engañar.

En el año 2008 se aprobaba el Real Decreto 1837/2008 en las que se regulaban las «cualificaciones profesionales» de las profesiones en España y… ¡sorpresa! A la Ingeniería Informática ni se la mencionaba ni se la esperaba ser mencionada. Se omitía, como si nunca hubiese existido. Algo así como que yo hoy existo como Pepita Pérez y mañana sale una ley de ciudadanos españoles y mi nombre no aparece. En teoría, paso a no existir. ¿Y eso puede ser?

En los últimos días los Ingenieros Informáticos amenazan con huelgas si su situación no queda regulada, es decir, aparecen en ese Anexo VIII del mencionado real decreto. Pues se va a modificar, y en la nueva modificación, tampoco serán incluidos. Pero vamos a ver, señores políticos y asesores de turno, si sin la informática no podrían ustedes ni levantarse de la cama, so bobos, ¿cómo nadie se ha parado a pensar en las atribuciones profesionales de éstos? ¡Si dependemos de todos estos «chismes» que manejamos para la vida diaria y que han creado y supervisan ellos, los ingenieros informáticos! (los intrusos crean pero luego la cagan y la empresa de turno recurre por cuatro duros al ingeniero informático de verdad, palabrita de testigo, que lo he visto yo cienes y cienes de veces). Hay que ser pero que muy estúpidos e ignorantes, y perdónenme de verdad que llegue al insulto, si dejamos desprotegidos a los que, en definitiva, tienen el devenir de nuestra vida diaria y no diaria en nuestras manos. Yo quisiera, pero de verdad, que hiciesen la huelga. Que por un día, o apenas unas horas, mostrasen a este país de legisladores y gobernantes necios y ciudadanos «espabilaos» lo que pasa si los ingenieros informáticos dejan de existir en la práctica. Más de uno se meaba en los calzones/bragas. Eso se lo garantizo.

Todos los colectivos achacan la actitud y necedad de los legisladores y gobernantes a un «fallo regulatorio y burocrático». Yo pienso que no. Que estos mismos colectivos han de mirar para sí y hacer examen y ver si hicieron lo que debían desde el principio y que, si de haberlo hecho, estaríamos en esta situación hoy. Y digo estaríamos incluyéndoles a ustedes porque la inexistencia que se pretende de los ingenieros informáticos va a suponer una pérdida de calidad de vida de todos nosotros, no lo duden, porque me van a perdonar, pero no es lo mismo un enfermero que un médico o un administrativo legal que un abogado. Pues en la ingeniería informática, lo mismo.

Así pues pido que de una vez por todas se reconozca la labor de Ingenieros Técnicos Informáticos e Ingenieros Informáticos. Que sus atribuciones y cualificaciones queden claramente establecidas por ley así como que su colegiación sea obligatoria, pues solo así, habrá unión entre ellos, un filtro de intrusos y fuerza, la fuerza que hace al colectivo.

Es curioso porque en la fase de documentación para este artículo he visto que los Periodistas tampoco aparecemos en el famoso Anexo VIII, así que no tenemos atribuciones ni cualificaciones. Pero saben, yo no programo aviones, coches, semáforos, sistemas de alarmas, de incendios (y un largo etcétera) que hacen que mi vida pueda estar o no en peligro. Así que les cedo el sitio a ellos y reivindico por ellos, porque mirarse al ombligo no sirve de nada, porque lo realmente importante siempre tiene prioridad. Sin intrusos.

homo informaticus

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