No hay verano sin nuestro Galo (17 octubre de 2015)

Para Galo y Araceli en el día de su boda, 17 de octubre de 2015.

Cuando me dispongo a dedicar unas líneas a un amigo o amiga por motivo de su boda siempre procuro que sea algo bonito, que incite al romanticismo, como un cuento de hadas. Pero ay Galico mío, tú no eres cualquiera, son treinta años de amistad y te ha tocado, es el turno de que aquí la escribiente se despache a gusto abriendo su memoria y su corazón. No se me ofendan los demás, pero Galo para mí es como un hermano. Y un hermano merece el mejor de mis escritos. Espero estar a la altura de tal hermano y circunstancia. Es por ello que me pongo al empiece.

«Yo soy machote» decías cuando te enfadabas. «Vamos a ver una pinícula», proponías cuando nos aburríamos. Cuántos baños en el Mar Menor, medusas de huevo incluidas volando sobre nuestras cabezas; a la caza de berberechos con las gafas de bucear; barcas hinchables a remo hasta un poco más allá de la red anti-medusas. O palas/disco/boomerang/pistolas de agua… O tan solo un balón. Ese mar nos conoce bien; ese trozo de orilla entre tu casa y la mía guarda risas, algún que otro llanto o cabreo pero sobre todo recuerdos, muchos recuerdos. Hacíamos ciudades a base de castillos de arena, comunicadas unas con otras por carreteras hendidas en ésta. Fuimos arquitectos de todo un mundo diseñado a nuestra medida en nuestra mente.

Partidas al julepe, subastao, brisca, burro. Monopolys de duración interminable; Mil-Hitos por doquier; ajedrez, dominós y parchís. Y por la noche, con mi tía como enciclopedia, Trivial.

Horas de jugar a las chapas, al fútbol en la arena, voleibol e incluso béisbol con nuestros brazos como bate. Partidas de pin-pon en las que alguna silla fue víctima del mal perder del Soto o la cara de mi primo víctima de algún raquetazo «sin querer». Partidas a juegos de rol con cinta vhs incluida a las que, por la pereza de no pensar, ni me apuntaba. El Risk y la consola. Excursiones en bici con mi padre hasta La Manga. Mi columpio como centro de operaciones y la alegría y la compañía el hilo conductor de todos esos treinta veranos.

Mérito tiene la osadía tuya de haber sido timonel del Soto durante varios años, eso es de reconocimiento. Olé tu paciencia.

Podría tirarme días, semanas e incluso meses narrando aquellos veranos. Pero sé que no es necesario, están en tu memoria igual que en la mía o en la de mis hermanos y primo. Eras uno más, solo pasabas por tu casa a comer y dormir, has conocido el seno de mi familia y todos, absolutamente todos los que ya no están y están no conciben un verano sin Galo y su maratón de primos a los que he visto crecer, con los que he jugado, que me han visto hacerme demasiado mayor y a los que ahora, cuando voy por Los Nietos, me cuesta reconocer. Jamás olvidaré, y con mucho cariño eso sí, a tu abuela en la puerta con sus hermanas tomando el fresco o a tu tío con su tabla de surf o arbolando el Snipe.

Me has visto reír, me has visto llorar. Has sido paño de lágrimas cuando lo he necesitado y consejero si era preciso. Fuimos compañeros de viaje a esa Irlanda que nos abrió los ojos y la mente al mundo. Y es que » acho, amos a hacer algo».

Creo que eres una de las personas que mejor me conoce y, al mismo tiempo, soy una de las personas que mejor te conoce. Pero eso me lo guardo para mí, es un tesoro que jamás pienso desenterrar del fondo de mi corazón.

Ya nos hemos hecho «mayores». Atrás quedan las noches en El Zoco de La Manga o alguna que otra visita a Murcia un sábado antes de que te vinieras a estudiar. Todas mis amigas y amigos te conocen, saben que mi hermano postizo Galo ha sido, es y será muy importante para mí.

Y ahora vas y te casas. Y yo, más contenta que tu primo Juan cuando el Madrid gana, he encargado un palet de Kleenex para el sábado por si las moscas, porque para mí es el primer hermano que se me casa. Que te hayas acordado de mí es un honor y poder asistir,un privilegio. No puedo resistirme a imaginar a Mamá Enriqueta de madrina y a Papá Galo casando a su hijo mientra esculpe el momento con ese don que Dios le ha otorgado. Han sido y son unos segundos padres para mí y deseo que el día de tu boda sea para ellos memorable. Y para toda tu familia, a la que creo conocer por entero. Si es que me siento miembro de ella, te pienso tirar arroz hasta en los calcetines.

De Araceli poco sé. Es quien has elegido como compañera de camino, me es suficiente. Sí es cierto que desprende un halo de luz especial y que las veces que hemos alternado he recibido de ella sonrisas y conversación amena y cariñosa. Es de Elche, tiene que ser buena gente, si fuera de Alicante…

No olvides, Galo, que la boda es el principio. El camino, largo y el amor, además de necesario, el sustento, el pilar más básico junto con el respeto. Es valiente el paso que dais; solo puedo deciros que aunque los largos veranos pasaron, yo voy a estar ahí para lo que necesitéis pues es lo que se hace con los hermanos. Aunque sean postizos. E incluyo a todos los Soto Barrionuevo y García Barrionuevo para apoyarte. No lo dudéis. Como hacíamos a través de la pared que nos separaba y antes de dormir: un toque, todo en calma y buenas noches; dos toques, para ya pesada que te he oído y vete a dormir. Pues ahora con solo una llamada lo que se tercie: Galo y Araceli me llaman y allí voy. Sin pensarlo ni un solo minuto.

Enhorabuena por vuestra boda. Deseo que la vida os traiga prosperidad en forma de trabajo y salud. El amor ya lo tenéis, es solo procurar que no se apague. Aunque observando, lo veo difícil. Feliz día, disfrutad a lo grande y yo, que lo vea.

Dicen los estudiantes de Derecho que  no hay verano sin Romano; yo digo que no hay verano sin hermano Galo.

Y hay quien se despide con un nos vemos en los bares. Yo replico que mejor nos vemos en Los Nietos.

Y que así sea, como mínimo, por unos treinta años más.

 

FELICIDADES

En el "centro de operaciones"

En el «centro de operaciones»

 

Galo echando la siesta en mi terraza

Galo echando la siesta en mi terraza..zzzz…

 

Madre mía, ¡qué pintas!

Madre mía, ¡qué pintas!

 

 

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